Demasiados bolígrafos y sus recambios son desechables por diseño. Al igual que los cartuchos de tinta de impresora, las empresas de bolígrafos quieren que compres su formato para poder seguir vendiéndote bolígrafos de repuesto o recambios una y otra vez. Es bueno para su negocio, pero es malo para el planeta y ahoga la creatividad.
Como diseñador de productos y artesano al que le encanta utilizar una gran variedad de bolígrafos para crear ilustraciones y diseños, Tom tenía este mismo problema. Los bolígrafos se quedaban en el cajón durante años, esperando pacientemente a que llegara ese recambio concreto, o simplemente le daba asco deshacerse de un bolígrafo que, por lo demás, funcionaba perfectamente y se había quedado sin tinta.
Después de haber diseñado y fabricado a mano plumas estilográficas y de caligrafía para gente creativa de todo el mundo durante más de 6 años, Tom decidió que había llegado el momento de aplicar sus conocimientos al bolígrafo que más utilizaba y uno de los mayores culpables de su naturaleza desechable: el fineliner.















